martes, 18 de diciembre de 2007

El Cortázar que nadie conoce



Después
de las fiestas


Y cuando todo el mundo se iba
y nos quedábamos los dos
entre vasos vacíos y ceniceros sucios,


qué hermoso era saber que estabas
ahí como un remanso,
sola conmigo al borde de la noche,
y que durabas, eras más que el tiempo,


eras la que no se iba
porque una misma almohada
y una misma tibieza
iba a llamarnos otra vez
a despertar al nuevo día,
juntos, riendo, despeinados.

Julio Cortázar

1 comentario:

Ma. Florencia Ricciardi dijo...

Qué grande Julio Florencio...aguante la poesía cronopiana!